A ti que ayunas para afligir tu alma.
Que te abstienes de todo.
A ti que encorvas tu cerviz
para encontrar la calma...
A ti que aflijes con cilicio tu carne y
preocupado esperas, mis respuestas del cielo.
A ti que en cada ayuno disimulas tu queja,
y envuelves tu reclamo con tu terrible aliento.
Hastiado estoy que siempre me preguntes,
Senor...
? Por qué no me respondes,
si por Ti es quien yo ayuno?
? Por que Tu no me escuchas...
Si solo a Ti me humillo?
? Por que no haces que alumbre,
Tu luz, en mi camino?
? Por que Senor...?
! Contéstame te ruego!
Quiero saberlo hoy mientras te invoco.
Mientras desgasto mi alma procurando
agradarte.
"He aqui, dijo Dios,
mi respuesta negociante de ayunos:
Te ha llegado la hora de ponernos a cuentas.
Si quieres ayunar para agradarme;
Y buscarme en tu ayuno como quiero.
Desata tu impiedad; sueltas tus cargas.
Perdona a tu deudor y no retengas.
Dale la libertad al quebrantado.
Rompe el yugo opresor que ata tu alma.
Reparte desde hoy, tu pan con el hambriento.
Da albergue al peregrino; viste al desnudo.
Y cuando toque, tu puerta el afligido...
Hijo mio: ! No te escondas!
Entonces...
Haras nacer Mi luz en tus mananas.
Seré tu salvación; y tu justicia.
Te daré nueva unción.
Te abriré el cielo...
Te haré un restaurador de antiguas ruinas.
Sere atraido a ti y me habras convencido,
que por fin conquistaste... la avaricia.